
Por Gabriela Herra, Founder & CTO Snap Compliance
Actualmente, 47 son las fundaciones que están siendo investigadas por lavado de activos, fraude y corrupción a lo largo de Chile. Y esto, es solo un reflejo de lo que ocurre en el mundo. El lavado de dinero representa entre el 2% y el 5% del PIB mundial, según el Informen Global de Actividades de Lavado de Dinero, afectando a las poblaciones más vulnerables al impedir el desarrollo y manteniendo las desigualdades económicas y sociales.
Ante este panorama, el cumplimiento normativo, o “Compliance”, emerge como una solución vital y efectiva en la lucha contra el lavado de dinero y la corrupción.
La gestión de Compliance es una estrategia que busca asegurar que las organizaciones cumplan con todas las leyes, regulaciones y normas aplicables. En el contexto de la corrupción, este enfoque promueve la transparencia, la integridad y la responsabilidad, valores clave en la prevención de prácticas corruptas, es una herramienta poderosa que busca cerrar portillos y de esta forma minimizar el impacto negativo que tiene el lavado de dinero y la corrupción en las poblaciones más vulnerables de la sociedad.
Este sistema de gestión empresarial tiene el objetivo de prevenir, y de ser necesario, identificar y sancionar las acciones ilegales, infracciones a regulaciones o códigos internos que pueda tener una organización, en otras palabras, el Compliance se asegura que una empresa o entidad desarrolle una actitud que siga las normas, leyes y prácticas éticas que requieran su sector e industria, estando atentos a señales de alerta o incumplimientos graves de las normas que identifique con antelación, las cuales podrían resultar en multas o sanciones.
Se ha visto con el tiempo que las empresas en donde está implementada la cultura de Cumplimiento Normativo no solo protegen al negocio, sino que ayuda a alcanzar los objetivos de crecimiento. Es por esto, que se les recomienda a las pequeñas empresas integrarlo, pero siempre aplicando el principio de proporcionalidad, es decir, aplicar las mejores prácticas de Cumplimiento Normativo y Gobierno Corporativo acorde al tamaño de la organización.
La buena noticia es que, gracias a las nuevas tecnologías, como softwares, que hacen todo este trabajo de manera rápida y eficiente. Por ejemplo, herramientas como las IA permiten analizar rápidamente ciento de miles de datos por segundo, lo que ayuda a adelantarse, prevenir y reducir considerablemente los casos de fraudes internos y externos o corrupción, o bien la implementación de herramientas de canales de denuncia que le permite a los individuos reportar actividades sospechosas o inapropiadas sin revelar su identidad. Facilita la transparencia y la responsabilidad al incentivar a las personas a denunciar sin temor a represalias o discriminación.
De hecho, según una encuesta realizada por la consultora PwC, las organizaciones que invierten en tecnología para Cumplimiento Normativo logran disminuir un 40% los casos de fraude. Hoy no caben las excusas para no integrarlo en las empresas sin importar su tamaño, debido a que se pueden auto implementar: por ejemplo creando canales de denuncias, tanto para los colaboradores, clientes y empleadores o bien automatizarlo, permitiendo monitorear y garantizar el cumplimiento continuo de las normas en tiempo real con el fin de crear un entorno empresarial más ético y transparente, protegiendo a las poblaciones vulnerables y fomentando un desarrollo inclusivo y equitativo.












