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Activismo

Declaración de indignación y rechazo frente a la solicitud de indulto a condenados por violaciones a los Derechos Humanos

Frente a la reciente carta pública emanada por el obispo evangélico, en la que solicita indultos o beneficios carcelarios para personas condenadas por crímenes de lesa humanidad, manifestamos nuestro más enérgico repudio e indignación. Disfrazar la impunidad bajo el ropaje de la «misericordia» o la «piedad cristiana» constituye una grave distorsión ética y una afrenta directa a la memoria, la justicia y la dignidad humana.

1. Los crímenes de lesa humanidad son inamnistiables e inindultables

El Derecho Internacional de los Derechos Humanos y los tratados suscritos y ratificados por el Estado de Chile son categóricos: los delitos de lesa humanidad —tales como la tortura, la desaparición forzada y la ejecución extrajudicial— no prescriben ni pueden ser objeto de amnistías, indultos encubiertos o perdones unilaterales. Estos crímenes no fueron faltas comunes ni meros «errores del pasado», sino crímenes sistemáticos perpetrados mediante el uso del aparato del Estado contra civiles indefensos. Otorgar beneficios que anulen o eludan el cumplimiento efectivo de las penas socava el principio rector de que ningún ser humano está por encima de la justicia internacional.

2. Una revictimización cruel e inaceptable

Durante más de cinco décadas, las víctimas sobrevivientes y los familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos han cargado sobre sus hombros la búsqueda incesante de verdad y justicia en medio de pactos de silencio institucionales e individuales. Pedir hoy la liberación o el perdón de criminales que jamás han colaborado eficazmente para revelar el paradero de los desaparecidos constituye un acto de revictimización violenta y desmedida. Obligar a las familias a revivir la desprotección y el desamparo estatal mientras los victimarios son devueltos al confort de sus hogares es una afrenta moral inaceptable.

3. Vulneración de las garantías de no repetición

La justicia efectiva no es venganza; es el pilar indispensable para garantizar la no repetición de los horrores del terrorismo de Estado. Cuando la justicia cede ante presiones corporativas o religiosas para otorgar impunidad, el mensaje que se entrega a la sociedad y a las futuras generaciones es nefasto: que la vida y la integridad humana son transables y que el poder estatal puede violar derechos fundamentales sin pagar las consecuencias.

4. La verdadera compasión exige verdad y justicia

No puede haber reconciliación auténtica sin verdad, ni perdón sin un arrepentimiento genuino que comience por romper el silencio sobre el destino de quienes aún no han sido encontrados. La fe y la moral no pueden utilizarse como instrumentos para convalidar el olvido y consagrar la impunidad.

Por respeto a las víctimas, por la memoria de quienes aún faltan y por el futuro democrático de Chile, decimos con total convicción: ¡Ni perdón ni olvido, juicio y castigo! No a los indultos a violadores de los derechos humanos.

César Martínez Morales

Maria Morales Moraga

Camila Antonia Rojas Palma

Esteban Brito D.

Juan Carlos Seguel Zapata

Miguel Angel Calisto Sepúlveda