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Dolor nociplástico, cuando las molestias también tienen orígenes afectivos

El dolor puede tener orígenes físicos y también afectivos
  • La Ciencia médica reconoce la existencia de tres tipos de dolor: nociceptivo, neuropático y nociplástico. Este último se caracteriza porque el paciente presenta un cuadro clínico de dolor crónico, pero sin evidencia de lesión que lo sustente. Como corresponde a una clasificación reciente, es desconocida por la población así como también por algunos médicos y otros profesionales de la salud.
  • El dolor nociplástico puede acompañarse con frecuencia de depresión, ansiedad, insomnio, pensamientos negativos, entre otros.
  • Por ello, habitualmente los pacientes consultan a muchos especialistas  y se someten a gran cantidad de estudios complementarios en la búsqueda incansable de la enfermedad que les produce su dolor.
  • Para abordar estos temas  la División Upjohn de Pfizer organizó una actividad, denominada Summit de Dolor 2023, en el marco de la Semana del Dolor (del 5 al 12 de mayo), que contó con la presencia de destacados especialistas internacionales.

 

Fibromialgia, síndrome del intestino irritable, síndrome doloroso vesical, cefaleas, fatiga crónica, son algunas de las patologías que se asocian al llamado dolor nociplástico, así lo afirma la Dra. Delia Ruiz, Médico Fisiatra, vicepresidenta de la Asociación Chilena para el Estudio del Dolor y Cuidados Paliativos (ACHED-CP).

Este mecanismo de dolor corresponde a una nueva definición por parte de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, según su sigla en inglés), ya que se estableció como tal recién en 2017”, comenta la Dra. Ruiz.

La especialista explica que el dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable vinculado a un daño, lesión real o potencial. Por su parte, el dolor crónico se define como aquel que dura 12 semanas o más. “Éste puede estar dado por una condición multifactorial que se manifiesta con síntomas físicos y psicológicos que pueden generar variadas consecuencias, entre ellas, la disminución en la calidad de vida, discapacidad, alteración de las actividades cotidianas, cambios en el estado de ánimo y alteraciones del sueño”, destaca la especialista.

El dolor puede llegar a ser invalidante

Existen tres tipos del dolor según su origen: nociceptivo, neuropático y nociplástico.

El dolor nociceptivo es causado por la activación de los receptores del dolor (nociceptores) en respuesta a un estímulo (lesión, inflamación, infección, etc).

El dolor neuropático, a su vez, es una lesión o enfermedad específica del sistema somatosensorial (parte del sistema nervioso que nos proporciona información del tacto, dolor, temperatura, entre otros) y algunas patologías que pertenecen a esta categoría son neuropatía diabética periférica, esclerosis múltiple, entre otros.

El dolor nociplástico, en cambio, tiene orígenes completamente distintos y que aún no logran identificarse con total certeza.

Con el dolor nociplástico el paciente percibe dolor, es decir, se produce una alteración de las vías sensoriales que están relacionadas con este malestar, pero no hay evidencia de que exista un daño tisular y que se estén activando los nociceptores del dolor. Tampoco hay evidencia real de que sea un dolor neuropático, es decir, que exista una lesión o enfermedad del sistema somatosensorial. Entonces no es ni nociceptivo ni neuropático”, explica la Dra. Ruiz.

Por su parte, el Prof. Dr. Roberto Rey, neurólogo del Instituto Argentino de Investigación Neurológica Sanatorio Finochietto, de la Universidad de Buenos Aires, señala que “así como hay personas que pueden caminar sobre brasas sin manifestar dolor, también hay quienes pueden sentirlo ante estímulos que normalmente no lo generarían, sin que se detecten lesiones somáticas ni neurales que justifiquen este dolor en forma crónica”.

Según el artículo “Nueva clasificación del dolor: introduciendo el dolor nociplástico”, publicado en la revista científica Neuro Rehabs News, la perpetuación de este dolor se relaciona con factores psicosociales, los cuales ayudarían a generar cambios plásticos en las neuronas, lo que induce falsas señales, que llegan al cerebro, de daño en los tejidos. “El cerebro responde manteniendo un estado de alerta amplificando las señales y haciendo que el dolor se perpetúe”, indica la publicación.

Dolor y emociones

Según el Dr. Roberto Rey, ansiedad, depresión e insomnio, son algunas de las características clínicas y comorbilidades que comparten las personas que sufren de dolor nociplástico. “Además de la superposición de distintos síndromes dolorosos crónicos de este tipo”, agrega el especialista.

Pero las emociones o factores psicosociales no solo se asocian con las manifestaciones de dolor físico ya que, según la Sociedad Europea de Cardiología, tratar los factores de riesgo psicosociales puede contrarrestar el estrés psicosocial, la depresión y la ansiedad, facilitar el cambio conductual y, por ende, mejorar la calidad de vida y el pronóstico de los pacientes.

La medicina recién definió al dolor nociplástico en 2017En este sentido, el Dr. Fernando Lanas, cardiólogo, académico del Dpto. de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la U. de La Frontera e integrante del Comité de Expertos de la OMS para diseñar la estrategia de infarto y ACV, comenta que existen numerosos estudios que respaldan la afirmación de que los factores psicosociales impactan en la salud cardiovascular.

Por un lado, existe el síndrome del Takotsubo, también conocido como síndrome de corazón roto. “Es un fenómeno más común en las mujeres y se presenta con una pérdida de la fuerza en la punta del corazón. Si bien ésta puede ser transitoria, se han reportado casos en que ocasiona la muerte”, advierte el Dr. Lanas.

El cardiólogo añade que una de las diferencias del síndrome de Takotsubo con un infarto al miocardio es que con este síndrome se produce un cambio en la anatomía del corazón, generando los mismos síntomas de un infarto al miocardio -como dolor en el pecho y falta de aire- pero una vez superado el episodio, el órgano vuelve a su forma normal.

Por otro lado, el Dr. Lanas comentó que participó de un estudio mundial sobre la asociación de estrés psicosocial con el riesgo de infarto al miocardio, el cual arrojó que los factores emocionales como angustia y depresión corresponden a la tercera causa de este tipo de eventos. “En primer lugar se encuentra el colesterol alto, luego el hábito de fumar y en tercer lugar los factores psicosociales”, enfatiza.

Abordaje multidisciplinario

Dado que el dolor se aborda de manera multidisciplinaria, son necesarias las instancias de educación médica continua que entreguen una puesta al día sobre los diversos tratamientos y métodos diagnóstico.

Por este motivo, la División Upjohn de laboratorio Pfizer, organizó recientemente una actividad educativa dirigida a médicos y otros profesionales en salud, que se llevó a cabo en Buenos Aires, Argentina, y que contó con las exposiciones de médicos especialistas de los diversos países de la región, entre ellos, la Dra. Delia Ruiz, de Chile.

Paralelamente, y con el ánimo de enfatizar en el cuidado cardiovascular del paciente, la división Upjohn de Pfizer organizó también la «Cumbre Regional en manejo del Riesgo Cardiovascular», que se llevó a cabo en la ciudad de Medellín, Colombia, el 19 de mayo.